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Tiempo Ordinario
Leccionario: 580/362
En aquellos días, fueron muchos los que se convirtieron y abrazaron la fe. Cuando llegaron estas noticias a la comunidad cristiana de Jerusalén, Bernabé fue enviado a Antioquía. Llegó Bernabé, y viendo la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho; y como era hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe, exhortó a todos a que, firmes en su propósito, permanecieran fieles al Señor. Así se ganó para el Señor una gran muchedumbre.
Entonces Bernabé partió hacia Tarso, en busca de Saulo; y cuando lo encontró, lo llevó consigo a Antioquía. Ambos vivieron durante todo un año en esa comunidad y enseñaron a mucha gente. Allí, en Antioquía, fue donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.
Había en la comunidad cristiana de Antioquía algunos profetas y maestros, como Bernabé, Simón (apodado el “Negro”), Lucio el de Cirene, Manahén (que se crió junto con el tetrarca Herodes) y Saulo. Un día estaban ellos ayunando y dando culto al Señor, y el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la misión que les tengo destinada”. Todos volvieron a ayunar y a orar; después les impusieron las manos y los despidieron.
R. (2b) El Señor ha revelado a las naciones su justicia. Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R. El Señor ha revelado a las naciones su justicia. El Señor ha dado a conocer su victoria, y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R. El Señor ha revelado a las naciones su justicia. La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R. El Señor ha revelado a las naciones su justicia. Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro Rey. R. El Señor ha revelado a las naciones su justicia.
R. Aleluya, aleluya. Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R. Aleluya.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.
Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB
Hoy la Palabra une a san Bernabé y a Jesús para mostrarnos algo muy concreto: ser “cristiano” no es un título, sino un modo de amar. En Antioquía los discípulos reciben por primera vez ese nombre porque su vida se parecía de verdad a la de Cristo. En el Evangelio, Jesús va a la raíz del corazón: no basta con “no matar”; también hieren el enojo, el desprecio, el rencor. Dios hoy te pregunta si tu fe se nota en cómo tratas a los demás, especialmente a los más difíciles.
Bernabé no se queda solo con su éxito apostólico: va a buscar a Saulo, comparte la misión, construye comunidad. Es “hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe” que alegra y anima, no divide ni critica desde la sombra. En un mundo de redes sociales, donde es tan fácil cancelar, etiquetar o humillar a alguien en un grupo de WhatsApp, Bernabé te invita a ser esa persona que une, que defiende, que tiende puentes.
- Elige una relación tensa (familia, trabajo, parroquia) y esta semana da tú el primer paso: un mensaje, una llamada, una disculpa concreta, aunque “no seas el/la culpable principal”.
- Antes de dormir, repasa tu día y pídele al Señor que te muestre si has despreciado, juzgado o hablado mal de alguien; anota un gesto contrario que harás mañana.
- Elige un día para ayunar de críticas: no decir nada negativo de nadie; si te sale, transforma esa frase en una breve oración por esa persona.
1. ¿Qué personas despiertan más fácilmente tu enojo o desprecio, y qué sientes cuando piensas en ellas?
2. ¿En qué situaciones concretas te conformas con “no hacer el mal”, pero no das el paso de hacer el bien y reconciliar?
3. ¿Se podría reconocer a Jesús por la manera en que tratas a tu familia, tus compañeros de trabajo o comunidad?
4. ¿Qué significa para ti hoy tener una “justicia mayor” que la de los fariseos en tu forma de hablar y relacionarte?
5. ¿Qué paso muy concreto de reconciliación o de puente quieres dar en los próximos tres días? Escríbelo con nombres y fecha.
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