¿Por qué otro sitio de horarios de Misa? Lee mi historia →
Tiempo Ordinario
Leccionario: 366
R. Aleluya, aleluya. Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R. Aleluya.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.
Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.
Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB
Hoy Dios te habla de un amor que rompe la lógica humana. El estribillo del salmo, *“Misericordia, Señor, hemos pecado”*, se encuentra con el mandato de Jesús: *“Amen a sus enemigos”*. Es decir: tú recibes una misericordia inmerecida… y estás llamado a darla también inmerecidamente. El mensaje central es incómodo pero liberador: no basta con “no hacer daño”; estás invitado a parecerte al Padre que hace salir el sol sobre buenos y malos.
Si eres sincero, amar a quien te hiere suena injusto. En la vida real puede ser ese compañero de trabajo que habla mal de ti, el familiar que siempre critica, o el político que te indigna cada vez que lo ves en las noticias. Jesús no te pide que sientas bonito, sino que elijas hacer el bien y orar por esa persona, aunque por dentro aún te duela. Allí comienza el “extraordinario” del que habla el Evangelio.
- Elige una persona concreta que te cuesta amar y, durante esta semana, reza cada día por ella con su nombre, aunque no tengas ganas.
- Antes de responder un mensaje o comentario hiriente, respira hondo y pregúntate: “¿Qué haría un hijo del Padre misericordioso aquí?” Luego responde con respeto o guarda silencio.
- Dedica 5 minutos en la noche para repasar el día y pedir perdón por las veces que no amaste más allá de lo “justo”.
1. ¿Qué persona o situación despierta más rabia o resentimiento en ti hoy?
2. ¿En qué decisión concreta podrías optar por el bien en lugar de la venganza o el silencio frío?
3. ¿Cómo se ve tu relación con Dios cuando piensas en tus “enemigos”?
4. ¿Qué temes perder si empiezas a amar a quienes te han herido?
5. ¿Qué pequeño paso vas a dar hoy mismo para parecerte un poco más al Padre misericordioso?
Atajos de teclado:
← / → : Día anterior / siguiente
T : Ir a hoy