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Tiempo Ordinario
Leccionario: 94
En aquel tiempo, dijo Jeremías: "Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: 'Denunciemos a Jeremías, denunciemos al profeta del terror'. Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera, diciendo: 'Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él'.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados".
R. (14c) Escúchame, Señor, porque eres bueno.
Por ti he sufrido oprobios
y la vergüenza cubre mi semblante.
Extraño soy y advenedizo,
aun para aquellos de mi propia sangre;
pues me devora el celo de tu casa,
el odio del que te odia, en mí recae.
R. Escúchame, Señor, porque eres bueno.
A ti, Señor, elevo mi plegaria,
ven en mi ayuda pronto;
escúchame conforme a tu clemencia,
Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno
y en tu ternura vuelve a mí tus ojos.
R. Escúchame, Señor, porque eres bueno.
Se alegrarán, al verlo, los que sufren;
quienes buscan a Dios tendrán más ánimo,
porque el Señor jamás desoye al pobre
ni olvida al que se encuentra encadenado.
Que lo alaben por esto cielo y tierra,
el mar y cuanto en él habita.
R. Escúchame, Señor, porque eres bueno.
Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte paso a todos los hombres, porque todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquéllos que no pecaron como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.
Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el pecado de uno solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios.
R. Aleluya, aleluya. El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también ustedes serán mis testigos. R. Aleluya.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.
¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos".
Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB
Hoy Dios nos habla al corazón herido por el miedo y el rechazo. Jeremías se siente traicionado por sus amigos, el salmo muestra la vergüenza y el oprobio, Pablo recuerda el peso del pecado… y Jesús dice tres veces: “No tengan miedo”. El mensaje central: no estás definido por tus fracasos, ni por lo que otros piensen de ti, sino por la mirada del Padre que cuenta hasta tus cabellos. En Cristo, la gracia es más fuerte que el pecado y el amor más fuerte que cualquier amenaza.
En el trabajo, en un grupo de WhatsApp o en la universidad, quizá te has callado tu fe por miedo a quedar “mal” o ser etiquetado. Jesús no te pide que seas agresivo, sino coherente: reconocerlo con sencillez, sin esconder quién eres. El desafío es este: ¿quién manda en tus decisiones, el miedo al qué dirán o la certeza de que el Padre cuida hasta de los pajarillos?
- Esta semana, elige un momento concreto para no esconder tu fe (hacer la señal de la cruz antes de comer en público, mencionar que fuiste a Misa, ofrecer rezar por alguien que sufre).
- Cada noche, repasa el día y escribe un momento en que actuaste por miedo, y otro en que confiaste en Dios. Preséntalos al Señor antes de dormir.
- Lee lentamente Mateo 10,26-33 un día de la semana, subrayando lo que más te dé paz y repítelo durante el día como jaculatoria.
1. ¿En qué situaciones sientes más miedo de ser juzgado o rechazado por tu fe?
2. ¿Qué decisión concreta estás evitando tomar por miedo al qué dirán?
3. ¿Cómo afecta tu relación con Dios el creer (o no creer) que “vales más que muchos pájaros”?
4. ¿En qué parte de tu vida vives más como si el pecado fuera más fuerte que la gracia de Cristo?
5. ¿Qué pequeño paso de valentía y confianza puedes dar esta semana, empezando hoy?
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