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martes, 21 de julio de 2026

Martes de la XVI semana del Tiempo ordinario

Tiempo Ordinario

Leccionario: 396

Lecturas de la Sagrada Escritura

Primera lectura

Señor, Dios nuestro, pastorea a tu pueblo con tu cayado, a las ovejas de tu heredad, que permanecen aisladas en la maleza, en medio de campos feraces. Pastarán en Basán y en Galaad, como en los días de antaño, como cuando salimos de Egipto y nos mostrabas tus prodigios. ¿Qué Dios hay como tú, que quitas la iniquidad y pasas por alto la rebeldía de los sobrevivientes de Israel? No mantendrás por siempre tu cólera, pues te complaces en ser misericordioso. Volverás a compadecerte de nosotros, aplastarás con tus pies nuestras iniquidades, arrojarás a lo hondo del mar nuestros delitos. Serás fiel con Jacob y compasivo con Abraham, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos, Señor, Dios nuestro.

Salmo Responsorial

R. (8a) Muéstranos, Señor, tu misericordia. Señor, has sido bueno con tu tierra, pues cambiaste la suerte de Jacob, perdonaste las culpas de tu pueblo y sepultaste todos sus pecados; reprimiste tu cólera, y frenaste el incendio de tu ira. R. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. También ahora cambia nuestra suerte, Dios, salvador nuestro, y deja ya tu rencor contra nosotros. ¿O es que vas a estar siempre enojado, y a prolongar tu ira de generación en generación? R. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. ¿No vas a devolvernos la vida, para que tu pueblo se alegre contigo? Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación. R. R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R. Aleluya.

Evangelio

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”. Pero él respondió al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB

Reflexión

Una familia nacida de la misericordia

Hoy Dios te recuerda algo muy sencillo y muy profundo: no eres definido por tu pasado, sino por su misericordia y por tu respuesta a su voluntad. Miqueas anuncia a un Dios que aplasta nuestras culpas y las arroja al fondo del mar; el salmo suplica: “Muéstranos, Señor, tu misericordia”. Y Jesús, en el Evangelio, ensancha la familia: su madre y sus hermanos son todos los que cumplen la voluntad del Padre. El mensaje se une así: la misericordia de Dios te hace libre para entrar, hoy mismo, en la familia de Jesús.

Ser familia en medio de otras voces

En un mundo donde tu “familia” parece ser el grupo de WhatsApp, los seguidores en redes o tu equipo de trabajo, Jesús te hace una pregunta incómoda: ¿quién es realmente tu gente? No se trata de renunciar a tu familia de sangre, sino de descubrir que tu verdadera identidad está en vivir como hijo del Padre. Por ejemplo, cuando en tu trabajo todos justifican una mentira “piadosa”, ahí se ve si perteneces solo al ambiente… o a la casa de Jesús.

Poniéndolo en Práctica

- Esta semana, dedica 10 minutos una noche para escribir concretamente qué pecados, culpas o recuerdos necesitas que Dios “arroje al mar”. Preséntalos en oración.

- Elige una situación concreta donde sabes cuál es la voluntad de Dios, pero te cuesta (perdonar, decir la verdad, dejar un hábito). Da un paso pequeño pero real hoy.

- Antes de dormir, reza lentamente: “Muéstranos, Señor, tu misericordia”, imaginando a Jesús poniendo su mano sobre tu familia por nombre.

Reflexiona y Escribe en tu Diario

1. ¿En qué momentos últimamente te has sentido más lejos de la “familia de Dios”?

2. ¿Qué decisión concreta te invita hoy Jesús a tomar para vivir más según la voluntad del Padre?

3. ¿Cómo influye tu relación con Dios en la manera en que tratas a tu familia y amigos?

4. ¿Hay alguna culpa que sigues cargando aunque Dios ya quiere tirarla “al fondo del mar”? ¿Por qué te cuesta soltarla?

5. ¿Qué paso pequeño pero claro darás esta semana para vivir más conscientemente como hermano/hermana de Jesús?

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