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Tiempo Ordinario
Leccionario: 399
“Vuélvanse a mí, hijos rebeldes, porque yo soy su dueño, dice el Señor: Iré tomando conmigo a uno de cada ciudad, a dos de cada familia y los traeré a Sión; les daré pastores según mi corazón, que los apacienten con sabiduría y prudencia. Después, cuando ustedes se hayan multiplicado y hayan prosperado en el país, palabra del Señor, ya no habrá necesidad de invocar el arca de la alianza del Señor, pues ya no pensarán en ella, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se les ocurrirá hacer otra. En aquel tiempo, llamarán a Jerusalén ‘el trono del Señor’, acudirán a ella todos los pueblos en el nombre del Señor y ya no seguirán la maldad de su corazón obstinado”.
R. (cf. 10d) El Señor es nuestro pastor. Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, y anúncienla aun en las islas más remotas: “El que dispersó a Israel lo reunirá y lo cuidará como el pastor a su rebaño”. R. R. El Señor es nuestro pastor. Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión Y correrán hacia los bienes del Señor. R. R. El Señor es nuestro pastor. Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, y los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R. R. El Señor es nuestro pastor.
R. Aleluya, aleluya. Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R. Aleluya.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador. A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino. Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas, la sofocan y queda sin fruto. En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta’’.
Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB
Hoy Dios se nos presenta como Pastor y Esposo: “Vuélvanse a mí, hijos rebeldes… les daré pastores según mi corazón”. No habla para regañarnos, sino para reunir lo disperso y curar lo endurecido. El Evangelio completa el cuadro: Dios ya sembró abundantemente su Palabra en tu vida; la gran pregunta no es si Él habla, sino qué tipo de tierra estás siendo hoy. El mensaje central: Dios anhela tu corazón entero y quiere transformarlo de terreno pedregoso y espinoso en tierra buena y fértil.
Jesús describe con realismo lo que nos pasa: comenzamos con entusiasmo, pero las preocupaciones y la seducción de las riquezas ahogan la semilla. Piensa, por ejemplo, en cuando escuchas algo que te toca en la Misa… y cinco minutos después estás absorbido por el celular, el trabajo o el último problema familiar. Las lecturas nos confrontan: no basta con oír, hay que dejar que la Palabra eche raíces, incluso cuando la vida se complica o cuando seguir a Cristo tiene un costo.
1. Elige una frase de hoy (por ejemplo: “El Señor es nuestro pastor”) y repítela lentamente 5 minutos en silencio, en tu pausa del almuerzo, dejando que baje al corazón.
2. Detecta un “espino” concreto (redes sociales, quejas, ansiedad por el dinero) y reduce deliberadamente ese espacio 15 minutos al día para leer y meditar un Evangelio.
3. Esta semana busca hablar con un “pastor según el corazón de Dios” (un sacerdote, un acompañante espiritual) y comparte sinceramente en qué parte te sientes camino, piedra o espinos.
1. ¿En qué momentos recientes has sentido que tu corazón está “rebelde” o disperso?
2. ¿Qué decisión concreta puedes tomar hoy para que la Palabra tenga más espacio real en tu rutina diaria?
3. ¿Cómo te está pastoreando Dios últimamente a través de personas, situaciones o la Iglesia?
4. ¿Qué espino (preocupación o deseo) reconoces que más está ahogando la semilla en tu corazón?
5. ¿Cuál será el primer paso pequeño y concreto que darás hoy para volverte más “tierra buena”?
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