¿Por qué otro sitio de horarios de Misa? Lee mi historia →
Tiempo Ordinario
Leccionario: 170
En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios; él te ha elegido a ti para que seas pueblo suyo entre todos los pueblos de la tierra.
El Señor se ha comprometido contigo y te ha elegido, no por ser tú el más numeroso de todos los pueblos, ya que al contrario, eres el menos numeroso; más bien te ha elegido por el amor que te tiene y para cumplir el juramento hecho a tus padres. Por eso, el Señor, con mano firme, te sacó de la esclavitud y del poder del faraón, rey de Egipto.
Reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero y fiel. Él guarda su alianza y su misericordia hasta mil generaciones para los que lo aman y cumplen sus mandamientos; pero castiga a quienes lo odian, y los hace perecer sin demora.
Guarda, pues, los mandamientos, preceptos y leyes que yo te mando hoy poner en práctica".
R. (17) El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R. El Señor es compasivo y misericordioso. El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R. El Señor es compasivo y misericordioso. El Señor hace justicia y le da la razón al oprimido. A Moisés le mostró su bondad y sus prodigios al pueblo de Israel. R. El Señor es compasivo y misericordioso. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene, se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito para que vivamos por él.
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él.
R. Aleluya, aleluya. Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. R. Aleluya.
En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera".
Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB
Hoy, en la solemnidad del Sagrado Corazón, Dios te dice algo muy simple y a la vez desarmante: no te amo porque vales, vales porque te amo. En el Deuteronomio, Israel es el “pueblo menos numeroso”, pero elegido y rescatado solo por amor. San Juan lo repite con fuerza: “no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero”. Y Jesús corona todo invitándote: “Vengan a mí… y encontrarán descanso”. El centro de este día es un Corazón que toma la iniciativa y carga contigo.
Vivimos midiendo nuestro valor por correos respondidos, metas cumplidas, “likes” recibidos. Ahí el yugo se vuelve insoportable. El Sagrado Corazón te confronta: ¿quieres seguir llevando el yugo del rendimiento, o aprender de Él, “manso y humilde de corazón”? Dejar que su amor sea tu identidad cambia cómo trabajas, cómo discutes en casa, incluso cómo te miras al espejo.
- Esta semana, toma 5 minutos al mediodía para repetir lentamente: “Dios me amó primero. Su Corazón es mi descanso”, dejando que alguna preocupación concreta repose en Él.
- Elige una persona con la que estás tenso (familia, trabajo) y haz un gesto concreto de servicio silencioso por ella, ofreciendo esa acción en reparación al Sagrado Corazón.
- Lee 1 Juan 4,7-16 una vez al día durante tres días, subrayando o anotando cada frase que te cueste creer de verdad.
1. ¿En qué momentos recientes te has sentido más cansado, cargado o desbordado?
2. ¿Qué “yugos” te estás poniendo tú mismo (exigencias, perfeccionismo, comparaciones) que Jesús no te está pidiendo?
3. ¿Cómo se vería, en un gesto concreto, amar hoy a alguien difícil desde el amor con que Dios te ama?
4. ¿Qué parte de la frase “Dios es amor” te resulta más difícil de creer personalmente? ¿Por qué?
5. ¿Qué pequeño cambio concreto harás esta semana para dejar que el Corazón de Jesús sea tu descanso diario?
Atajos de teclado:
← / → : Día anterior / siguiente
T : Ir a hoy