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Tiempo Ordinario
Leccionario: 365
R. Aleluya, aleluya. Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y una luz en mi sendero. R. Aleluya.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”.
Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB
Hoy la Palabra nos pone frente a una de las cosas más difíciles de vivir: la injusticia. En la primera lectura (Nabot, despojado de su viña) vemos la crueldad del poder que aplasta al inocente; en el Evangelio, Jesús rompe el círculo de la venganza y nos invita a una lógica nueva: no resistir al hombre malo con su misma arma. Dios hoy nos pregunta: ¿qué haces con el dolor que te causan? ¿Lo devuelves con más dolor, o lo conviertes en ocasión de amor? No se trata de ser ingenuos, sino de dejar que el Evangelio llegue a la raíz de nuestras reacciones más espontáneas.
“Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda…” No significa permitir abusos sin más, sino renunciar a responder con la misma violencia. Piensa en algo cotidiano: un comentario injusto de un compañero de trabajo o un ataque en redes sociales. Tu reacción inmediata podría ser “ponerlo en su lugar”; Jesús te propone otra cosa: responder con dignidad, verdad y mansedumbre, sin destruir al otro.
1. Piensa en una injusticia reciente que aún te duele. Escribe en una hoja qué te gustaría hacer “según la carne” y luego qué podrías hacer “según el Evangelio”.
2. Elige esta semana una persona difícil y decide conscientemente hacerle un bien concreto (un mensaje amable, una ayuda, un silencio que evita un conflicto).
3. Cada noche, toma 5 minutos para decirle al Señor: “Muéstrame dónde reaccioné con venganza hoy” y pide una gracia concreta para el día siguiente.
1. ¿Qué injusticia o herida reciente sigue resonando fuerte en tu corazón?
2. ¿En qué situación concreta sientes hoy la tentación de “devolver golpe por golpe”?
3. ¿Cómo afecta tu manera de reaccionar la calidad de tus relaciones más cercanas?
4. ¿Qué temes perder si decides responder con mansedumbre en lugar de venganza?
5. ¿Qué gesto muy concreto puedes hacer en las próximas 24 horas para cortar un círculo de resentimiento?
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