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lunes, 22 de junio de 2026

Lunes de la XII semana de Tiempo ordinario

Tiempo Ordinario

Leccionario: 371

Lecturas de la Sagrada Escritura

Primera Lectura

En aquellos días, Salmanasar, rey de Asiria, invadió el país, llegó a Samaria y la sitió durante tres años. En el año noveno de Oseas, el rey de Asiria ocupó Samaria y deportó a los israelitas a Asiria. Los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.

Esto sucedió porque los hijos de Israel habían pecado contra el Señor, su Dios, que los sacó de la tierra de Egipto, y habían adorado a otros dioses, siguiendo las costumbres de las naciones que el Señor había exterminado a su llegada y que sus mismos reyes habían introducido.

El Señor había advertido a Israel y a Judá, por boca de todos los profetas y videntes, diciendo: “Enderecen sus malos caminos y cumplan mis mandamientos y preceptos, conforme a la ley que impuse a sus padres y que les manifesté por medio de mis siervos, los profetas”. Pero ellos no escucharon y endurecieron su corazón como lo habían hecho sus padres, que no quisieron obedecer al Señor, su Dios. Despreciaron sus decretos, la alianza que estableció con sus padres y las advertencias que les hizo.

El Señor se enojó mucho contra Israel y lo arrojó de su presencia, y solamente quedó la tribu de Judá.

Salmo Responsorial

R. (7b) Escúchanos, Señor, y sálvanos.

Dios nuestro, nos has rechazado

y nos has deshecho.

Estabas enojado,

pero ahora vuélvete a nosotros. R.

R. Escúchanos, Señor, y sálvanos.

Has sacudido la tierra, la has agrietado;

repara sus grietas, porque se desmorona.

Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,

nos diste a beber un vino que nos hace temblar. R.

R. Escúchanos, Señor, y sálvanos.

Tú, Señor, nos has rechazado

y no acompañas ya a nuestras tropas.

Ayúdanos contra el enemigo,

porque la ayuda del hombre es inútil.

Con Dios haremos maravillas,

porque él vencerá a nuestros enemigos. R.

R. Escúchanos, Señor, y sálvanos.
Escúchanos, Señor, y sálvanos.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. La palabra de Dios es viva y eficaz, y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R. Aleluya.

Evangelio

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.

¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.

Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB

Reflexión

Cuando Dios parece alejarse: ¿qué hay en mi corazón?

Hoy vemos a Israel deportado, sintiendo que Dios lo ha rechazado, y al salmista suplicando: “Escúchanos, Señor, y sálvanos”. No es que Dios haya cambiado, es el corazón del pueblo el que se fue endureciendo poco a poco, hasta vivir como si Dios no contara. En el Evangelio, Jesús va directo a lo profundo: no juzgues al otro sin antes mirar tu propia “viga”. Dios hoy nos habla de consecuencias, sí, pero sobre todo de conversión: si dejo que su Palabra ilumine mi corazón, todavía hay tiempo para reparar grietas.

Un desafío incómodo: mi viga hoy

El “no juzguen” de Jesús no es una invitación a la indiferencia, sino a un examen honesto. En vez de comentar el defecto del otro -el compañero de trabajo “flojo”, el familiar “complicado”, el político “corrupto”- Jesús me pregunta: ¿y tu parte? ¿Tu viga de orgullo, de dureza, de chisme? El verdadero cambio del mundo comienza cuando dejo de señalar con el dedo y empiezo a dejar que Dios me corrija a mí primero.

Poniéndolo en Práctica

- Hoy mismo, antes de dormir, haz un examen de conciencia de 5 minutos y pregúntale al Señor: “¿Cuál es mi viga ahora mismo?” Escríbela concretamente.

- Esta semana, cada vez que vayas a criticar a alguien (en persona o en redes), haz una pausa de 10 segundos y reformula tu comentario en forma de oración por esa persona.

- Elige a alguien con quien has sido duro en tus juicios y realiza un gesto concreto de cercanía: un mensaje, una llamada, o una ayuda práctica.

Reflexiona y Escribe en tu Diario

1. ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que Dios “se había alejado” de ti? ¿Qué emociones aparecieron?

2. ¿En qué situación concreta tiendes a juzgar rápido a los demás (familia, trabajo, comunidad)?

3. ¿Cómo se vería tu relación con los otros si primero miraras tu propia “viga” antes de hablar?

4. ¿Qué te cuesta más aceptar: que tus actos tienen consecuencias o que Dios sigue queriendo levantarte?

5. ¿Qué paso pequeño y concreto vas a dar hoy para pasar del juicio a la misericordia? Escríbelo con detalle.

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