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martes, 23 de junio de 2026

Martes de la XII semana del Tiempo ordinario

Tiempo Ordinario

Leccionario: 372

Lecturas de la Sagrada Escritura

Primera lectura

En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros para decir a Ezequías: “Díganle esto a Ezequías, rey de Judá: ‘Que no te engañe tu Dios, en el que confías, pensando que no será entregada Jerusalén en manos del rey de Asiria. Sabes bien que los reyes de Asiria han exterminado a todos los países, ¿y crees que sólo tú te vas a librar de mí?’ ” Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Luego se fue al templo, y desenrollando la carta delante del Señor, hizo esta oración: “Señor, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, tú eres el único Dios de todas las naciones del mundo, tú has hecho los cielos y la tierra. Acerca, Señor, tus oídos y escucha; abre, Señor, tus ojos y mira. Oye las palabras con que Senaquerib te ha insultado a ti, Dios vivo. Es cierto, Señor, que los reyes de Asiria han exterminado a todas las naciones y han entregado sus dioses al fuego, porque ésos no son dioses, sino objetos de madera y de piedra, hechos por hombres, y por eso han sido aniquilados. Pero tú, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano para que sepan todas las naciones que sólo tú, Señor, eres Dios”. Entonces el profeta Isaías, hijo de Amós, mandó decir a Ezequías: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘He escuchado tu oración’. Esta es la palabra que el Señor pronuncia contra Senaquerib, rey de Asiria: ‘Te desprecia y se burla de ti la doncella, la ciudad de Sión; a tus espaldas se ríe de ti la ciudad de Jerusalén. De Jerusalén saldrá un pequeño grupo y del monte Sión unos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos lo cumplirá’. Por eso, esto dice el Señor contra el rey de Asiria: ‘No entrará en esta ciudad. No lanzará sus flechas contra ella. No se le acercará con escudos ni levantará terraplenes frente a ella. Por el camino por donde vino se volverá. No entrará en esta ciudad’. Lo dice el Señor. ‘La protegeré y la salvaré por ser yo quien soy y por David, mi siervo’ ”. Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió a ciento ochenta y cinco mil hombres en el campamento asirio. Por la mañana, al contemplar los cadáveres, Senaquerib, rey de Asiria, levantó su campamento y regresó a Nínive.

Salmo Responsorial

R. (cf. 9d) Recordamos, Señor, tu gran amor. Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios. Su monte santo, altura hermosa, es la alegría de toda la tierra. R. R. Recordamos, Señor, tu gran amor. El monte Sión, en el extremo norte, es la ciudad del rey supremo. Entre sus baluartes ha surgido Dios como una fortaleza inexpugnable. R. R. Recordamos, Señor, tu gran amor. Recordamos, Señor, tu gran amor en medio de tu templo. Tu renombre, Señor, y tu alabanza, llenan el mundo entero. R. R. Recordamos, Señor, tu gran amor.
Recordamos, Señor, tu gran amor.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R. Aleluya.

Evangelio

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen. Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!”

Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner. Via USCCB

Reflexión

Cuando el miedo grita y Dios susurra

Hoy la Palabra junta dos escenas muy humanas: una ciudad rodeada por un ejército imparable y unos discípulos invitados a entrar por una puerta estrecha. En ambos casos hay una decisión: ¿a quién le creemos, al miedo o a Dios? Ezequías hace algo muy sencillo y profundo: lleva la carta amenazante al templo y la despliega ante el Señor. Jesús, en el Evangelio, nos muestra que seguirlo implica discernir, tratar a los demás como deseamos ser tratados y aceptar un camino angosto, pero vivo.

El desafío personal de la puerta estrecha

La puerta estrecha hoy puede ser decir la verdad cuando mentir te ahorraría problemas, o apagar el celular para escuchar de verdad a tu familia. El mundo nos grita como Senaquerib: “¡Es imposible vivir así, todos hacen lo contrario!”. Pero Ezequías nos enseña a no discutir tanto con el miedo, sino a presentarlo a Dios. Piensa en una decisión reciente en el trabajo, en tu pareja o en tus finanzas: ¿qué habría sido la “puerta estrecha” allí?

Poniéndolo en Práctica

- Toma hoy una “carta de Senaquerib” (un correo, factura, examen médico, preocupación) y, si puedes, preséntala físicamente ante un crucifijo, rezando con las palabras de Ezequías.

- Elige una relación concreta (compañero difícil, familiar tenso) y vive el “trata a los demás…” con un gesto muy claro: una llamada, una disculpa, un límite dicho con respeto.

- Cada noche de esta semana pregúntate: “¿Dónde hoy elegí el camino fácil y dónde el angosto?” y anota un ejemplo de cada uno.

Reflexiona y Escribe en tu Diario

1. ¿Qué situación actual te hace sentir rodeado, sin salida, como Jerusalén ante Asiria?

2. ¿En qué decisión concreta sientes que Jesús te invita hoy a elegir la puerta estrecha?

3. ¿Cómo afecta tu forma de tratar a los demás tu experiencia de la cercanía de Dios?

4. ¿Qué miedos te hacen dudar de que Dios realmente pueda intervenir en tu historia?

5. ¿Qué paso pequeño, pero concreto, vas a dar esta semana para confiar más y temer menos?

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